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Dicen que un solo viaje se disfruta tres veces:

Una cuando lo planificas, otra cuando lo vives y la otra cuando lo recuerdas.

Y a mí me encanta planificarlo porque es cuando siento que realmente comienza mi viaje.

No hace falta que te diga que el 2020 nos ha marcado para siempre. 

A todos y cada uno de nosotros nos ha afectado en algo, aunque sea mínimo; separarte de tu familia, perder buenas costumbres con amigos, cambiar tu actitud frente al deporte…

Y hasta modificar tus hábitos, e incluso cambiar tu rumbo laboral.

¿O no?

Hay quien ha tenido situaciones desfavorables y se han visto obligados a reinventarse, y hay quien ha aprovechado la situación para reflexionar, crecer y evolucionar personalmente.

Hay de todo.

A mí me ha ayudado a dar el salto digital y darle un empujón a Malferida. Ahora nos conoce mucha más gente y tenemos una comunidad de #malfelovers.

A pesar de las adversidades, hay que saber ponerse las gafas adecuadas y ver los cambios como oportunidades.

El otro día lo comenté con una amiga que la metieron en ERTE.

¿Se va a deprimir profundamente por eso?

Oye pues a lo mejor es el empujón hacia el cambio que necesitaba y no se atrevía a dar. Incluso ella puede aprovechar ese tiempo para plantearse su profesión, hacer algún curso de formación y enfocar su vida de otra manera.

Nunca es tarde.

Nos han privado de viajes, reuniones con nuestra familia y muchas actividades de ocio, que posiblemente nos hayan hecho cambiar nuestras rutinas y nuestro rumbo. Pero no hay que olvidar que nos ha tocado vivir en esta época y podemos aprovecharla para evolucionar.

Aunque… ¿Sabes qué?

¡Que tengo unas ganas de viajar que no lo sabe nadie!

Y aunque nos hayan cortado los viajes, tenemos tiempo para pensar dónde queremos ir cuando abran fronteras, la imaginación para recrear ese viaje en nuestra mente y planificarlo.

Además, que tenemos una herramienta muy útil en estos tiempos que corren:

Dispositivos con internet.

Visualiza con tu mente y planifica tu viaje

Mejorarás tu salud mental. Seguro.

Gracias a Internet y a la era que nos ha tocado vivir, viajar nos resulta más fácil; ahora puedes planificar el viaje que quieras y de la manera que quieras, sin necesidad de recurrir a una agencia de viajes.

¿Que quieres irte a la otra punta del planeta?

Guay. 

Busca vuelos baratos y elige el alojamiento con buenas valoraciones. ¡Si hoy en día la planificación es más cómoda y placentera!

Planear un viaje con antelación te proporciona seguridad, ilusión y disfrute, y es beneficioso para tu salud mental.

Aunque no sepas cuando vas a realizar el viaje, al visualizarlo ya estás proporcionando a tu mente estímulos placenteros de cómo será, lo que vas a hacer y lo que vas a descubrir.

Y esto es bastante beneficioso para tu salud.

Y cuando digo planificar, no me refiero a llenarte de actividades y visitas a todas horas, como si fueras una “auto agencia de viajes”. 

No hace falta llevarlo todo al dedillo, pero sí te recomiendo planear lo principal:

Cómo desplazarse, dónde dormir y dónde comer.

Y ser realista con los tiempos.

¿Quieres ideas para una enriquecedora planificación?

¡Venga, que te aconsejo!

Aquí van:

Paso 1: Decide a dónde quieres ir. No hace falta que cojas un vuelo para viajar. También puedes optar por una escapada rural para conectar con tu yo interior.

Seguro que a pocos kilómetros de tu casa hay rincones maravillosos para descubrir que también te ayudarán a desconectar de tu rutina y te aportarán grandes beneficios como si de un viaje lejano se tratara.

¿Quieres coger el coche y acampar o prefieres pillar el tren y visitar una gran ciudad?

Paso 2: Fija fechas. Si sólo tienes disponibles unos días, lo tienes más fácil. No te complicas tanto para planificar y será más sencillo ir al grano.

De lo contrario, si tienes libertad para ampliar la duración de tu viaje, podrás ir con calma y organizar sobre la marcha.

Paso 3: Con quién. Esto también es fundamental, porque no es lo mismo un viaje en solitario en el que tú decides cuándo, dónde y cómo, que ir con más personas y tener en cuenta las opiniones de los demás.

Hay quien prefiere ir en solitario para hacer y deshacer, y hay quien prefiere tener compañía para compartir las vivencias viajeras.

Para gustos, colores, y es totalmente respetable.

Paso 4: Investiga y revisa los precios de vuelos y alojamiento, porque van variando según el día o la hora.

Por si no lo sabías, no es lo mismo comprar un vuelo un lunes que un sábado, ni entrar en una misma página una y otra vez.

Te recomiendo explorar los costos de tus vuelos en modo incógnito en el buscador de vuelos.

Y si tienes elección de elegir temporada alta o baja, tendrás grandes diferencias en el precio.

Pero eso sí: No olvides mirar el tiempo atmosférico.

Paso 5: Ahorra pasta. Para viajar se necesita dinero en el bolsillo, aunque sea poco, lo mires por donde lo mires.

Aunque visites a colegas en el extranjero y te ofrezcan alojamiento, necesitas dinero para el desplazamiento o para comer. Sí o sí.

Para ahorrar sin apenas sacrificar mucho, puedes obligarte a echar en una hucha 4€ al día, y al final del mes tendrás un extra.

Paso 6: Planifica. Este es uno de los pasos que más me gustan porque despierta dentro de mí la ilusión del viaje como si lo estuviera ya viviendo.

La primera pregunta que me hago antes de comenzar a planificar es:

¿Qué experiencias quiero vivir?

No es lo mismo ir de viaje a visitar ciudades, que pasear por montes y vivir experiencias gracias a los recursos naturales.

¿Qué prefieres, playa o monte, relax o aventuras?

¿Te gusta leer un libro en una playa y descansar durante todo el día? ¿O prefieres meterte en el mar y hacer mil actividades?

Aunque te guste improvisar, también es recomendable que te informes de los lugares imprescindibles para ver y gastronomía obligatoria a probar para que completes tus experiencias.

¡Ah! Y lo que más te recomiendo 100% para que pongas en práctica desde ya:

Ser capaz de adaptarse a cualquier situación. 

Durante el viaje surgen imprevistos e inconvenientes que hay que resolver de inmediato manteniendo la calma sin poner el grito en el cielo.

Te vendrá bien tener claro este concepto y practicarlo cuando ocurra. 

Seguro que ahora mismo están aterrizando en tu mente un montón de destinos para visitar y actividades para realizar. 

¿Sabes lo que te falta?

Pillarte un pack de Malferida mientras planificas tu viaje. 

Jaja, tenía que decirlo.

También puedes ir al frigo y pillarte una Malferida bien fresquita para seguir leyendo mis recomendaciones sobre viajes.

Elige un viaje que te proporcione riqueza

Un viaje lleno de aprendizajes y crecimiento personal es lo que realmente te convertirá en una persona rica.

No sé tú, pero yo soy de las que piensa que no eres la misma persona tras leer un libro, ver una película y por supuesto, hacer un viaje.

Cada experiencia en la vida marca un antes y un después.

Y sobre todo un viaje, si es considerablemente largo, habrá situaciones en las que pases por diferentes momentos de incertidumbre, miedo, alegría extrema, decepción y otras cuantas ocasiones que no voy a nombrar, pero que te llevarán a estados emocionales que no experimentarías normalmente en tu casa ni en tu ciudad de residencia.

Lo mejor de todo es que hay que hacerles frente. 

Pero gracias a ese conjunto de experiencias, te conviertes en una persona diferente a la que eras antes de iniciar ese viaje. 

¿A que sí?

¿O acaso eres la misma persona después de haber tenido un susto cuando perdiste el pasaporte en Tailandia y tuviste dificultades muy chungas para volver?

Una movida de las que se aprende.

¿Qué me dices de la sensación de haber visto las cataratas del Niágara con tus propios ojos? 

Cantidad de agua, más agua y un sin fin de agua… Así, sin preocuparse ni una chispa.

Mientras aquí nos educan a cerrar el grifo cuando te lavas los dientes, en otros lugares no saben qué hacer con tanta agua, y eso sorprende.

¿A que no se te cayeron los anillos cuando tuviste que comer con las manos en la India? A lo mejor nunca lo habías hecho ni lo tenías en mente, y aún así te adaptaste a esa cultura y lo hiciste.

Te habrás dado cuenta de que allí hay muchas personas de las que aprender.

¿Te flipó ver los salvajes paisajes de Islandia y la aurora boreal?

Ay… A mí me encantaría…

Las experiencias vividas proporcionan bastante más felicidad que las compras materiales, y todo lo que sea viajar, siempre resulta un gran aprendizaje que mejora el crecimiento y la evolución personal.

Teniendo claro que diferencias culturales nos ayudan a abrir la mente, ser más tolerantes y nos enriquecen como personas, ¡viajemos!

Aunque sea en nuestra mente para algún día poder llevarlo a cabo.

Además que fliparás de la cantidad de curiosidades que las personas de otras culturas pueden enseñarte.

Y tú aquí, cerrando el grifo al lavarte los dientes y comiendo con cubiertos… jaja.

Así que hoy, además de recomendarte que busques tu punto de venta más cercano para obtener tu Malferida, quiero que me cuentes a dónde te gustaría ir y qué te gustaría conocer.

¿Te animas a contarlo?

👇🏽👇🏽 Puedes dejarlo en comentarios, te leemos. 👇🏽👇🏽

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